Entre vino y vino me nace la poesía.
No se si es vino el que habla por mi, o me ayuda a inspirarme.
Fresca garnacha que me transporta a mi tierra, a los veranos en una terraza, buscando una brisa de aire, la cual llega por mi boca.
Poesia a mis sentidos, sabores que son esencia mediterránea, aromas que dan la vuelta al mundo recordándome mil frutas.
En el tiempo de la vendimia, me miro los pequeños granos de uva, y pienso que artistas son los enologos que llegan a crear poesía a los sentidos sin llegar a emborracharse.
Un buen vino es un poema, poesia de vinos que llevan a casa, que te hacen viajar por el mundo, que llevan el sabor de la tierra, y aromas que recuerdan.